.19.
Olivia se tragó una maldición y terminó de abrir la puerta.
—Amm... yo... venía a buscarte.—Retorció sus manitas.—Perdón, no quería interrumpir.
—No interrumpiste nada, Olivia.
—¿Nos darías unos minutos, Olivia?—El señor Jones lucía enfadado, pero todo iba dirigido hacia su hijo.—Aún hay cosas de las que tenemos que hablar.
Alejandro no parecía estar de acuerdo, pero se tragó sus maldiciones y sonrió forzadamente hacia Olivia.
—¿Por qué no buscas una de mis sudaderas y te preparas? Te llevaré a dar un paseo por el bosque. ¿Te gustaría?
Ser entrometida nunca lo había puesto tan incómodo. Asintió y salió pitando hacia su habitación. El problema de escuchar a escondidas es que te enteras de cosas que te inquietan. Segundos atrás, Olivia estaba llena de culpa y angustia. Ahora tenía una sensación desagradable en el pecho. Alejandro también tenía secretos, algo que la desconcertó porque siempre lo tomó como alguien transparente. Hizo un puchero. No podía reclamarle por esconderle cosas de