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La mayoría de los invitados se había retirado, y la tía Jones estaba despidiendo a los últimos miembros de la familia. Pronto tendrían que limpiar el desastre de la fiesta, pero por el momento, Susi se dejó caer en el sofá con su revista y una copa de vino, que en realidad era jugo de uva.
Pasó las páginas hasta llegar de nuevo al artículo que había dejado a medias sobre los herederos White. Aquel artículo capturó su atención, especialmente la hermana menor. Algo en su rostro le resultaba familiar.
—¿Susi, ya se fueron todos? —La voz de Olivia la sacó de sus pensamientos. La omega bajaba las escaleras, acomodando su cabello rubio hacia atrás, un gesto que parecía tan natural en ella, pero que también tenía un aire de diva.
—Sí. Todos estuvieron encantados contigo, Olivia. ¡Hasta quieren volver a probar tu sopa! —Se rió de su propio chiste.
—Qué bueno. Estaba tan nerviosa. —Olivia sonrió, aunque parecía decaída. —¿Dónde está Alejandro?
—En el patio, hablando con mi tío.
—¡Gracias, Susi