.20.

Se internaron en el bosque; Olivia, a pesar de su naturaleza lobuna, no podía orientarse tan bien como Alejandro. Las omegas no eran tan dotadas de sentidos como los alfas. Así que solo lo siguió. La niebla invernal se sentía fresca en el aire. Olivia podía ver su aliento formando divertidas figuras cada vez que respiraba.

—¿A dónde me llevas?

—Quiero mostrarte algo. Bueno... un lugar.

—¿Acaso es un claro en el bosque o algún borde de un acantilado desde el que se pueden ver las estrellas?—Brom
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