Capítulo 85. Una prisión disfrazada de oportunidad
Irina sintió que sus piernas fallaban, tuvo que sentarse, de repente todo comenzó a tener sentido, la mirada de Alex, su risa, le eran familiares, eran las de Ryan.
Irina sintió como si el mundo a su alrededor se desmoronaba en un solo instante. El sobre en sus manos parecía pesar toneladas, cada letra en ese documento era una herida nueva, un golpe directo a todo lo que creía conocer. Su pecho se apretó y la respiración se volvió irregular. ¿Era posible que hubiera estado viviendo junto