Capítulo 135. Dolor
El bosque estaba impregnado de un silencio extraño, roto solo por el jadeo entrecortado de Alina y los latidos desbocados de Devon mientras la sostenía contra su pecho. El olor a sangre se mezclaba con la tierra húmeda y las hojas trituradas bajo sus pasos apresurados. Corría con ella en brazos, transformado nuevamente en humano, y cada tanto lanzaba un gruñido contenido, como si con la fuerza de su voluntad pudiera evitar que la vida se escapara de entre sus dedos.
—Aguanta, Alina, ya casi lle