Capítulo 124. Devon y Alina
La puerta se cerró tras ellos con un golpe suave, amortiguando los sonidos del castillo. La habitación estaba impregnada de un silencio acogedor, roto únicamente por la respiración de Devon y el leve crepitar del fuego en la chimenea. Sus ropas manchadas de barro y sangre contrastaban con la suavidad de la cama y la calma que reinaba allí.
Alina lo guió hasta una silla cercana, sus manos firmes pero delicadas sobre los hombros de Devon.
—Temí por ti —dijo con voz quebrada, sus ojos brillando co