Capítulo 125. Sombras del ayer
La habitación estaba iluminada por la suave luz del amanecer que se colaba por las ventanas. La guerra había quedado atrás, al menos por ahora, pero el peso de la batalla todavía se sentía en cada músculo de Devon, en cada respiración. Alina se sentó a su lado en la cama, sus manos entrelazadas con las de él mientras recorrían lentamente las marcas de la lucha que aún persistían sobre su piel.
—Devon… —susurró ella, con voz cargada de emoción—. No puedo imaginar lo que pasó allí afuera… temí po