Capítulo 104. Otra oportunidad
En la sala privada que Devon había dispuesto para conversar con Carl, la atmósfera se sentía cargada de tensión y esperanza. Una tenue luz de candiles apenas iluminaba las paredes de piedra, proyectando sombras que parecían reflejar la batalla interna de ambos hombres.
Carl estaba de pie, nervioso, con las manos entrelazadas frente a él, mientras Devon lo observaba con una mezcla de dureza y paciencia.
—Devon —comenzó Carl, con voz grave y sincera—, sé que no tengo derecho a pedir tu confianza.