Leonardo
Golpeo el saco con toda la fuerza que tengo. Las cadenas chirrían, el impacto me recorre los brazos, pero no es suficiente.
No borra lo que le dije. No deshace el error.
Respiro hondo, el pecho ardiendo, y vuelvo a golpear. Una y otra vez. Como si pudiera sacarme de la cabeza su mirada. Como si el ruido del cuero partiéndose pudiera ahogar la certeza que me pesa.
Ese día estaba desesperado porque sabía que iba a dejarme y me volví loco. Soy un p*to codicioso y egoísta.
Aprieto la mand