GEMA
Despierto sobresaltada por la voz de Bel. Parpadeo varias veces y me doy cuenta de que ya no estamos en el bar. La habitación es extraña: paredes oscuras que parecen absorber la luz y muebles blancos que resaltan de manera inquietante, casi clínica. Me siento desorientada, incapaz de comprender cómo llegamos hasta aquí.
—¿Qué me ha pasado?—digo llevandome una mano a la cabeza.
—Perdiste el conocimiento—dice Bel con tono preocupado.
Miro a mi alrededor y ahí está él.
El hombre que apareció e