GEMA
He sufrido mucho en esta vida. Mis propios padres me usaron como moneda de cambio para salvarse cuando luchaban contra los vampiros, y el vampiro que me crió no fue diferente, hizo exactamente lo mismo.
Aprendí a no esperar nada de nadie.
O eso creía.
Porque después entré en la Orden y, contra todo pronóstico, encontré algo que no sabía que existía. Amigos. Un lugar. Incluso a ese supervisor que me sacaba de quicio y al que juré odiar más de una vez… hasta que, sin darme cuenta, me enamoré