Gema
Ese hombre me tiene atrapada en un mataleón y lo único que puedo hacer es rendirme; si esto fuera una pelea real y siguiera apretando, terminaría desmayándome.
Y pensar que quería vencerle… no solo por el dinero —que también—, sino por puro orgullo.
Pero no esta vez.
Lo único bueno de perder es que, al menos, sabré qué es lo que quiere preguntarme. Qué ha despertado en él tanta curiosidad sobre mí como para convertirlo en su premio.
Esa idea… no sé si me incomoda o me intriga más