Alessia quiso salir corriendo despavorida. Nadie en la empresa sabía que también era mesera, pero sólo dio media vuelta y chocó con Celine.
—Oh, Alessia, ¿por qué estás vestida así…? —Su jefa reparó en el emblema de la blusa blanca, luego miró a otra de las meseras que pasó al lado y regresó su atención a su empleada dedicándole una sonrisa arrogante—. Así que mesera, ¿quién lo diría?
Celine tomó una de las copas de Champagne y la movió con suavidad hacia Alessia.
La joven madre apretó los labio