—La letra de santa se parece a la de mami —observó Lea, aunque no comprendía todas las palabras, sólo su nombre.
Alessia rio y revolvió el cabello de su hija.
—Santa tiene bonita letra, como yo.
Lea encogió los hombros y tomó la caja de regalo.
—¡Es muy grande! —exclamó la niña—. ¡¿Qué es?!
—Tendrás que abrirlo, sólo santa sabe eso —respondió Matthew.
Los niños procedieron a sentarse en el suelo y comenzar a desenvolver los regalos.
Mahika se acercó primero a Ale, luego a Matthew para felicitar