LARS
Estaba muy tranquilo en el trabajo, hasta que mi celular sonó y, tras contestar, la voz de Soren resonó con fuerza, eclipsando apenas los gritos enloquecidos de mi madre de fondo.
—Soren, ¿qué está pasando? —pregunté, de inmediato alarmado, con mi cuerpo tensándose.
—Lars, esto… mamá está teniendo una crisis y…
—¡Mi niño, mi niño! —chillaba mi madre.
—Ella te está llamando y, por favor… habla con ella. Es que llegó un paquete a casa, y resulta que dentro traía… ¡traía un cuerpo!
Hablaba a