ULRIK
Mi madre era genial, la mejor del mundo sin lugar a dudas.
Ella se levantó y pasó detrás de mi padre, llegó hasta mí y puso las manos sobre mis hombros, luego me abrazó por el cuello con cariño y besó mi coronilla.
—Tengo el mejor hijo del mundo, ¿verdad? —se jactó, lo que me hizo reír, y luego miró a Anne—. Y la hija más inteligente. —Sonrió de oreja a oreja y Anne la contempló con cierta diversión.
—Puedes decir que Rik es el mejor, ma, no te preocupes. Sé muy bien que soy tu hija favor