LARS
—¡Soren, aquí estás!
Los tacones de Elisse resonaron con fuerza cuando se acercó a nosotros, y Soren y yo nos miramos con inquietud antes de poner una máscara de normalidad.
Elisse, que vestía de punta en blanco, como una princesa, se acercó a mi hermano, y luego se fijó que yo estaba ahí, y también Ulrik. Al ver al moreno, su expresión se agrió.
—¿Qué hacen con este hombre? A mamá y a papá no les gusta que se relacionen con gente como él —comentó despectiva, lo que me heló la sangre por l