ULRIK
Lars era… no sabía cómo definirlo en palabras.
Podía ser insufrible, un idiota, un estúpido tonto que se dejaba hacer sin remedio lo que los demás querían; pero también era un tipo noble, sincero, honesto y de principios férreos, un amante excepcional que amaba con pasión, que se entregaba por completo y que sufría de igual forma.
En esas últimas nos parecíamos, y por eso no podía dejarlo de lado.
Lo amaba, Dios sabía que lo amaba con locura, y por eso aunque quisiera no podía ignorarlo.