LARS
Cuando vi la tensión desde atrás me pasmé, y al oír un quejido ahogado se me llenaron los ojos de lágrimas. El tipo disparó por segunda vez y el cuerpo de Ulrik se puso rígido.
—¡Alto! ¡Detente! ¡Para! —Me removí con todas mis fuerzas para deshacerme de mi captor, pero él me sujetó con más fuerza.
—¡Quédate quieto o también tendrás tu dosis! —gritó, pero no pude hacerlo.
Dos segundos después, me dio un golpe en la nuca que me dejó sin fuerzas y terminé en el suelo. Ellos soltaron a Ulrik y