Liam le rogó con la mirada.
—Que me acompañes en el evento, c-como pareja...
Bianca comenzó a reír. Muy fuerte, porque acababa de escuchar las palabras más ridículas del universo.
—Comienza a manejar, nos estamos atrasando.
Liam formó una línea con sus labios.
—Contesta.— La chica se detuvo, esta vez con el rostro serio.
—Es ridículo, Liam. Por favor no hagas esto.
Liam no volvió a decir palabra, a pesar de los esfuerzos que hacía Bianca por conversar, distraerlo y hacer que olvidara su enojo. Bianca comenzaba a sentirse como la mierda, pero la situación no tenía sentido. Era un evento de empresas; ambos estarían ahí trabajando, no bailando como en un cuento de hadas.
Cuando estuvieron en el estacionamiento, Bianca abrió la puerta.
—¿En serio?— Fue ignorado. —¿Podrías abrir? Por favor.— Liam trató de abrirla, pero la puerta seguía sin moverse.
Tenía seguro de niños.
Oh, sintió el cuello caliente. Comenzaba a enojarse.
—¿Cuántos años tienes? No puedes lograr todo lo que te propones en