—Si mi padre me acepta tal como soy, entonces estaré a su lado y seguiré con el legado de la empresa —explicó Oscar—. Pero si no acepta mi verdad, si decide que mi orientación sexual es un impedimento para continuar con la empresa… entonces le desearé todo lo bueno. Me alejaré de él para siempre. No puedo seguir viviendo en una mentira.
Bianca sintió una mezcla de tristeza y liberación al escuchar las palabras de Oscar. Había pasado tanto tiempo luchando por mantener la fachada, sacrificando sus propios deseos y necesidades para proteger el secreto de Oscar. El peso de esa lucha, la culpa y el dolor, se mezclaban con una nueva sensación de esperanza.
Sabía que, a pesar de lo doloroso que era el final de su matrimonio con Oscar, había una oportunidad para que ella estuviera con Liam y Leo, algo que había deseado profundamente. El sacrificio y la mentira que había vivido le estaban costando caro, pero al menos ahora podría tener una vida que había anhelado durante tanto tiempo.
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