Las miradas eran realmente discretas, pero aunque no lo fueran, el par de bobos serían incapaces de notarlo. Eran ellos dos en contra del mundo, sin importar el lugar o circunstancia. Empezaban con una leve sonrisa, una charla banal y luego se quedarían en silencio. Admirándose el uno con el otro.
—¡Ay, ya bésense!
—¡Oscar!
Oscar rió, su cabeza yéndose hacia atrás mientras recibía un par de empujones, arrugando unos papeles en su mano. Bianca y Liam siguieron inmersos en su burbuja.
—¿Que color