Las miradas eran realmente discretas, pero aunque no lo fueran, el par de bobos serían incapaces de notarlo. Eran ellos dos en contra del mundo, sin importar el lugar o circunstancia. Empezaban con una leve sonrisa, una charla banal y luego se quedarían en silencio. Admirándose el uno con el otro.
—¡Ay, ya bésense!
—¡Oscar!
Oscar rió, su cabeza yéndose hacia atrás mientras recibía un par de empujones, arrugando unos papeles en su mano. Bianca y Liam siguieron inmersos en su burbuja.
—¿Que color te gusta más? ¿Amarillo Nápoles o blanco hueso?
Dejando a la pareja de lado, los chicos se incorporaron en sus asientos para ver muestras de colores. Una expresión cansada en sus rostros.
Oscar lo pensó un poco.
—Son iguales.
—¡Por supuesto que no lo son!—Chilló Dulce. Indignada ante la ignorancia de la mujer a su lado.
Tenían una tarea importante.
Elegir colores.
Para una fiesta.
Pero nos estamos adelantando demasiado.
—Simplemente elige lo que salga más barato. Es una ridiculez que realicen e