Mark añadió, con una sonrisa divertida:
—No podíamos dejarlo solo, así que lo trajimos nosotros.
Liam exhaló profundamente, una mezcla de alivio y asombro. Miró a Leo, sintiendo una inmensa admiración por el coraje de su hijo. No podía creer que, a tan corta edad, hubiera demostrado tanta valentía. Bianca, a su lado, sonrió, maravillada por la determinación del pequeño.
—Eres increíble, Leo —dijo Liam, abrazando a su hijo una vez más, agradecido no solo por haberlo recuperado, sino también por