Mark añadió, con una sonrisa divertida:
—No podíamos dejarlo solo, así que lo trajimos nosotros.
Liam exhaló profundamente, una mezcla de alivio y asombro. Miró a Leo, sintiendo una inmensa admiración por el coraje de su hijo. No podía creer que, a tan corta edad, hubiera demostrado tanta valentía. Bianca, a su lado, sonrió, maravillada por la determinación del pequeño.
—Eres increíble, Leo —dijo Liam, abrazando a su hijo una vez más, agradecido no solo por haberlo recuperado, sino también por haber descubierto la fortaleza que ya habitaba en su interior.
Clara, aunque todavía recuperándose del susto, rió entre lágrimas, sabiendo que el niño que había cuidado tenía un corazón valiente y un espíritu inquebrantable.
Mientras Oscar y Mark se acercaban, Liam, Bianca y Clara los miraron con curiosidad y alivio. Liam, aún sorprendido, se levantó con Leo en brazos.
—¿Cómo...? —empezó a preguntar Liam, pero Oscar levantó una mano, sonriendo.
—Recibí una llamada muy interesante —dijo Oscar, co