Y Bianca se subestimaba demasiado, pensando que podía no ser perfecta, un orgullo o lo ideal. La única hija de los familia Parker creció llena de presiones y miradas que solo lograron dañar su sensible espíritu. “Demasiado tonta”, “muy débil”, “no podrá lograrlo”. Sus padres podían tratar de protegerla todo lo que quisieran, pero no funcionaba así. Es por eso que la chica era incapaz de notar lo valiosa que era, los grandes sacrificios que era capaz de hacer por las personas que amaba y la pureza que escondía su corazón.
Ahora mismo estaba sorprendida con lo mucho que subestimó su voluntad. Lamentablemente, Leo había se había resfriado y, a pesar del tono pesado y las miradas desdeñosas que venía recibiendo, llevaba más de tres horas en el mismo cuarto con Palmer.
—Creo que es hora de que te vayas.
—Bianca, ¿te vas a quedar?
Contra la espada y la pared. Su cara se había arrugado de forma dolorosa, el agobio punzando en su sien, y a pesar de la mirada oscura que señalaba una advertenci