Liam quitó la vista avergonzado. Cuando Bianca usó la palabra cariño, su corazón se agitó y pareció mover la cola pensando que era para él. Era un imbécil. El niño comió de forma lenta y un poco floja bajo la mirada de su papá. Bianca se había escabullido hasta la cocina para terminar el postre, pero ni siquiera eso fue devorado con la emoción que esperaba. Después de un par de quejas e intentos de llanto, Leo tomó los costosos medicamentos y, antes de poder notarlo, se quedó dormido con el can