Con un ánimo mucho menos resplandeciente al que le caracterizaba, la chica comenzó a preparar desayuno para tres, poniendo todo su amor y cariño en que las cosas quedaran bien hechas. Pero entonces, cuando tenía todo preparado en la mesa, con Leo metiendo la mano en un platillo de frutas, Liam se dignó a aparecer.
—No desayunaré.
Y con un suave beso en la frente de su hijo, dejó el departamento.
Bianca solo quiso llorar nuevamente.
Todos hemos tenido días malos, incluso semanas que quedan en nuestra memoria debido a la carga emocional que conllevan. Bianca jamás fue una persona pesimista, un poco quejica tal vez, pero nunca pesimista. Lamentablemente, estos días en específico podían no ser los peores, pero sí habían quedado marcados de forma cuidadosa en su memoria. Cada vez que pensaba que la situación no podía estar peor, simplemente venía una ola de acontecimientos para demostrar lo contrario.
¿Dónde empezar? Era como si una neblina densa y transparente rodeara el área. Se concentr