Con un ánimo mucho menos resplandeciente al que le caracterizaba, la chica comenzó a preparar desayuno para tres, poniendo todo su amor y cariño en que las cosas quedaran bien hechas. Pero entonces, cuando tenía todo preparado en la mesa, con Leo metiendo la mano en un platillo de frutas, Liam se dignó a aparecer.
—No desayunaré.
Y con un suave beso en la frente de su hijo, dejó el departamento.
Bianca solo quiso llorar nuevamente.
Todos hemos tenido días malos, incluso semanas que quedan en nu