—Mierda.—Bianca cerró sus ojos con fuerza y mordió su labio al sentir aquel ya conocido dolor en la parte baja de su cuerpo. Estaba atrasada, el cansancio y desgaste se estaban apoderando de ella hasta el punto en que ya ni siquiera oía la alarma. Acelerada y para nada alegre, terminó por golpear su pie contra la esquina de un mueble. Se retorció y juró ver estrellas debido al dolor. No podía empeorar. Oh, definitivamente podía hacerlo.
Y eso pasó cuando la pantalla de su celular se iluminó rev