—Mierda.—Bianca cerró sus ojos con fuerza y mordió su labio al sentir aquel ya conocido dolor en la parte baja de su cuerpo. Estaba atrasada, el cansancio y desgaste se estaban apoderando de ella hasta el punto en que ya ni siquiera oía la alarma. Acelerada y para nada alegre, terminó por golpear su pie contra la esquina de un mueble. Se retorció y juró ver estrellas debido al dolor. No podía empeorar. Oh, definitivamente podía hacerlo.
Y eso pasó cuando la pantalla de su celular se iluminó revelando una notificación del pelinegro. El dolor pareció ser reemplazado por uno mucho más intenso, y entonces se debatió entre leerlo inmediatamente o esperar y restarle importancia. Así que se lanzó hasta el aparato y lo desbloqueó con torpeza mientras mordía su labio y su cara demostraba angustia. Y pronto todo eso fue reemplazado por lo más puro de la rabia.
**Liam**
Hoy
Envió este mensaje para notificar que tus servicios no serán requeridos este día sábado.
06:56
Su boca se abrió en incredul