Los dos guerreros que acompañaban a Lea y Morgan dejaron de escoltarlos cuando llegaron a los límites de la ciudad, pues su condición de nativos no les permitía ir más allá.
—Padre, siento que esto es demasiado peligroso… tengo un mal presentimiento— dijo ella, observando a la pequeña, que tomaba un biberón con sangre de animal.
—Hija, sé que lo es, pero no debemos perder la esperanza de que Valentín y Sophie vendrán con nosotros. Además, buscaremos refugio con la legión de Alaska, no te preocu