En el territorio de los lobos, con la llegada de Brenda, el ambiente estaba tenso. Siempre se había considerado prohibida la relación entre un hombre lobo y una vampira; aquello era un completo sacrilegio. Sin embargo, Gary, al ser el lobo alfa de la manada, podía imponer lo que fuera sobre todos sus compañeros, sin importar que se rebelaran contra su mandato. Él estaba enamorado de ella y no existía poder alguno, ni humano ni sobrenatural, que pudiera impedir esa relación.
—Brenda, quiero que