Hacienda La Aurora, Granja de la Finca — 10:22 a.m., cuatro días después del río oculto
El sol del mediodía dominicano caía como un velo de oro fundido sobre el corral de la granja, calentando la tierra roja compacta donde las vacas Jersey pastaban perezosas con sus manchas marrones y blancas brillando sudor leve, el aroma a heno fresco y leche cruda flotando pesado en el aire húmedo, mezclado con el dulzor terroso de la yuca recién cavada del huerto que Josefina había dejado apilada en sacos