Hacienda La Aurora, Suite Principal — 05:47 a.m.
El primer sol se colaba por las persianas de caoba, rozando las sábanas revueltas. Me desperté con náusea, esa ola que me subía el estómago. Me doblé un poco, mano en la barriga, respirando hondo. Adrián dormía profundo a mi lado, brazo sobre mi cadera, respiración calmada. Su calor me reconfortaba, pero hoy pesaba.
Me levanté despacio, pies descalzos en terracota fresca. La bata roja de seda colgaba del perchero; me la puse sin ruido, tela s