Narrado por Adrián Salvatore
El avión aterrizó en la pista privada de Toscana con ese rugido elegante que siempre anuncia cambios grandes en la vida. Yo llevaba a Isabela abrazada contra mi pecho, su respiración lenta, frágil, pero firme. Estaba agotada. Demasiado.
El embarazo la estaba consumiendo… y a mí también.
—Amore, ya llegamos —susurré pegado a su sien.
Ella abrió los ojos despacio, como si le costara incluso despertar al mundo.
—¿Eso es… Italia? —preguntó, apenas un hilo de vo