KOSTAS
Aquí, en el mundo que hemos construido, las cosas son muy simples. No tenemos tiempo para juicios ni para la policía. Cuando un problema surge, cuando la traición o la codicia rompe el equilibrio, solo hay una forma de zanjarlo.
Nuestra ley es la violencia. Es el único juez, el único lenguaje que entienden todos. Los conflictos internos, las deudas de honor o territorio... se resuelven con sangre y plomo. No hay negociaciones, no hay segundas oportunidades. La regla es clara: si rompes l