KOSTAS
Su sonrisa y esa chispa en sus ojos son todo el combustible que necesito. Suelto el cuerpo de Melisa, pero solo para acercar mi boca a la suya. La beso.
El beso es profundo, inmediato. No es tierno, es una exigencia. Consumo el sabor a ella, el perfume, el alivio de saber que el mundo exterior con su pólvora y sus traiciones no existe en esta habitación. Ella me envuelve con sus brazos, su cuerpo suave contra mi traje manchado. Por un momento, el agotamiento, el disparo, Persia, e inclus