Desde aquella noche en la cocina, algo cambió otra vez. Isabelle había intentado mantener la distancia, pero Lucas se había convertido en una constante imposible de ignorar.
Como una sombra, siempre estaba allí, observándola, desafiándola con su presencia silenciosa pero ensordecedora.
No importaba cuánto intentara evitarlo; él encontraba la manera de acortar la distancia. Si me escondía en la biblioteca, Lucas aparecía de la nada, hojeando un libro sin interés real, solo para provocarme.
Esa n