El sol apenas asomaba en el horizonte cuando salí al balcón de mi habitación. La brisa fresca de la mañana era agradable, pero mi mente estaba demasiado ocupada como para disfrutarla. La información que Alejandro había traído el día anterior aún daba vueltas en mi cabeza.
Carlos ya estaba trabajando en sus movimientos
Apoyé las manos en la baranda y observé los terrenos de la mansión. Todo estaba en calma, pero eso no significaba que estuviera a salvo. A estas alturas, era un hecho que Carlos