Desde aquella noche, algo cambió. Lo supe en el momento en que Isabelle apareció frente a mi puerta, con esos malditos ojos llenos de preguntas que yo no quería o no podía responder.
Había algo en su mirada, en la forma en que sus labios temblaron cuando me susurró "¿Y si ya estuviera quemándome?" que me dejó jodidamente marcado en mi memoria.
A pesar de mi advertencia,de mantener la distancia que intenté imponer, ella seguía apareciendo en mi mente en los momentos más inoportunos.
Pero ahora, I