Liliana estaba casi dormida en el asiento del auto, cuando Demian detuvo la marcha, ella abrió los ojos, estaban en un estacionamiento.
—¿Dónde estamos?
Él sonrió.
—Te traje lejos del drama de la mansión Vicent, ven conmigo.
Él bajó del auto, le abrió la puerta, tomó su mano.
Era un hotel lujoso, Demian pidió una habitación y fueron a ella.
—¿Por qué una habitación? ¿Acaso está pasando algo malo, amor?
Él acunó su rostro.
—Con nosotros no, pero, ahora Marina y Demetrius deben estar allá,