Luego de la cena, Demian y Carlitos veían la televisión. Liliana observó el reloj, cuando vio que Carlitos bostezaba lo cargó.
—Lo llevaré a dormir —dijo ella sintiendo al pequeño que dormía en su hombro.
—Los acompaño —dijo Demian.
Liliana cambió al niño, estaba mejor de salud que días atrás, lo cobijó y lo recostó, él había caído rendido.
Ella no pudo evitar sentir miedo por Carlitos, si se iban de ahí, el niño sufriría de algún modo u otro, y ella no podía asegurar cuando le tendría una c