A la mañana siguiente
Azael fue llevado por sus empleados hasta su casa, estaba tan ebrio que ni siquiera podía sostenerse en pie.
Su madre Paulina le miró impactada, los hombres lo llevaron hasta su alcoba y lo dejaron sobre la cama.
—Muchas gracias por su ayuda —dijo la mujer
Los hombres salieron de ahí.
Paulina miró a su hijo con tristeza, su ahijada Brenda se acercó a ella, tocó su hombro con tristeza.
—Madrina, lamento tanto ver a Azael así —dijo.
—Azael adoraba a su padre, nunca sup