A la mañana siguiente
Liliana abrió los ojos observó a Demian dormido a su lado, sonrió al verlo, miró su torso, observó esas cicatrices en estómago, ella las tocó, él abrió los ojos, sonrió.
—Buen día, que hermoso despertar.
Ella sonrió.
—Al menos es viernes, no tenemos que llevar al niño al colegio.
—Se acercan las vacaciones de primavera, pensé que, podríamos ir de vacaciones.
—¿A dónde? —preguntó ella
—A donde tú quieras.
Liliana sonrió.
Luego de comer, Demian recibió una invitación