Liliana miró a Aisha, abofeteó su rostro tan fuerte, la mujer intentó golpearla, pero Cedric intervino.
—¡Se acabó, Aisha! Has perdido —dijo y la sacó fuera de la casa.
Liliana respiró tranquila.
Fue a su habitación, pero no dejó de llorar, pensando en que no volvería a ver a Carlitos, nunca más.
Demian aceleró su auto, hasta que, por fin, pudo detener el auto, rebasándolo, y poniéndose frente a él, se apuró a abrir la puerta del auto.
—¡Llamaré a la policía!
Demian bajó a la mujer del aut