No sabía qué era lo que estaba haciendo en ese momento, no sabía por qué había permitido que se acercara de esa forma, pero ya no había marcha atrás. Se había acercado a mí, había depositado sus labios junto a los míos y yo no había sido capaz de decirle que no, había sido incapaz de apartarme. Tal vez porque era una tonta sin carácter, tal vez porque el apoyo que el hombre me había brindado me tenía sesgada, como si sintiera que aquel beso era parte de un agradecimiento por todo lo que había h