El miedo que sentía en ese momento me paralizó los sentidos. Abrí los ojos, asustada, aterrada. Intenté gritar, pero el hombre del parche tenía fuertemente sujeta su mano en mi boca. Intenté ver alrededor para tratar de encontrar a alguien que pudiera ayudarme, pero estaba en el mercado negro. Aún no había logrado salir de allí. Yo sabía muy bien que cualquier cosa que pasara en el mercado negro se quedaba ahí. Era muy poca las personas que se atrevían a irrumpir en la cotidianidad del lugar, d