—Yo te quiero a mi lado.
Esa era la frase que mis pelas había usado. Ellos sonreír, no dije nada más, solo sonreí como una tonta. Era una migajera, ridícula y patética, porque aunque yo sabía que eso número decía a mí, sino a Luisa, no pude evitar sentir calidez en el estómago. No pude evitar fantasear que eso me lo decía a mí, a Alana. Siempre había querido que me hablara de esa forma, y lo había hecho en los primeros años de relación, mientras todo era más bonito, mientras su manipulación me