El muchacho pasó por mi lado, saliendo por la puerta en la que yo había entrado, y yo aún no había sido capaz de encontrar el valor para seguirlo, cuando me llamó:
—Alana, ven por aquí.
Escuchar nuevamente mi nombre era extraño. Llevaba muchos meses sin escuchar que nadie me llamara por él. Pero ya estaba ahí, necesitaba encontrar respuestas y estaba segura de que Valentín tenía más de las que yo podía imaginar.
—Mi mamá nunca me dijo que vivió por aquí… o que la conociste.
—Eso fue hace muchos