Me dio una superficial mirada. No podía creer que estuviera frente a él, que me estuviera arriesgando de esa forma. Me había costado muchísimo salir de sus matones, esconderme de su búsqueda, fingir mi muerte, esconder mi embarazo… para, después de todo eso, estar en su presencia.
Había salido de sus garras y luego me había metido directamente en la boca del lobo. ¿Por qué? Por un deseo de venganza.
Pero era lo único que me mantenía cuerda, aquel deseo de venganza, porque no me había quedado na