Había sido un día bastante agotador. Lo único que quería era regresar a casa con mi bebé, abrazarlo, besarlo y decirle que todo iba a estar bien. Recostarme, y luego dormir, desaparecer, cerrar los ojos por un largo rato.
Sabía que tenía una conversación pendiente con Samuel. Teníamos que organizar muchas cosas. Necesitaba saber qué tipo de información tenía él, o dejarla con la mía. Ver si entre los dos teníamos las piezas de un rompecabezas que pudiéramos armar para ejecutar nuestro plan. Su