Corté la llamada y me volví hacia la mesa nuevamente. Todos clavaron sus ojos en mí.
— ¿Qué pasa? — preguntó Isadora, como si supiera que algo no estaba bien.
— Es Valentín, dice que sí vendrá para acá, que necesita hablar contigo.
Pensé que la mujer lo iba a tomar de cualquier otra forma, menos de la forma en la que la tomó. Con una serenidad escalofriante, asintió con entereza y se limpió la comisura de los labios con la servilleta.
— ¿Puedo pasar al baño un momento antes de que l