Corté la llamada y me volví hacia la mesa nuevamente. Todos clavaron sus ojos en mí.
— ¿Qué pasa? — preguntó Isadora, como si supiera que algo no estaba bien.
— Es Valentín, dice que sí vendrá para acá, que necesita hablar contigo.
Pensé que la mujer lo iba a tomar de cualquier otra forma, menos de la forma en la que la tomó. Con una serenidad escalofriante, asintió con entereza y se limpió la comisura de los labios con la servilleta.
— ¿Puedo pasar al baño un momento antes de que llegue?
Nicolás le indicó con la mano el camino hacia el baño y ella caminó lentamente hacia allá.
Dalia fue la primera en hablar después de que estuvimos solos:
— ¿Está segura de que esto es una buena idea? Hay mucho involucrado en esto.
— Precisamente por eso, hay mucho involucrado en todo esto y creo que es lo necesario — sentí yo.
— Definitivamente Isadora tiene mucha información. Entonces la venganza que tú hiciste fue completamente inútil — dijo Dalia, dirigiéndose entonces h