Cuando escuchó aquello, no pude evitar notar en el rostro de Isadora una mueca de decepción, pero luego de aceptación.
— Es entendible — dijo — . Es entendible que lo hubiera hecho, que ya no quisiera verme. Pero yo no estoy aquí para eso. Sé desde hace mucho tiempo que mis hijos ya no me quieren en sus vidas, que yo me alejé de ellos y que ya no merezco volver. Vine porque me lo pediste, vine porque me he enterado de las noticias, porque sé lo que está sucediendo y puedo ayudar. Realme